Publicado el 17/05/2025 por Administrador
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Ante el inminente estiaje y el incremento sostenido de la demanda energética, la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) ha puesto en marcha un plan estratégico que contempla el alquiler de equipos de generación termoeléctrica con capacidad total de 260 megavatios (MW). La medida busca asegurar el suministro eléctrico en momentos críticos, especialmente entre septiembre y diciembre de este año, cuando la producción hidroeléctrica disminuye considerablemente.
El plan, liderado por la unidad de negocio Electroguayas, contempla la instalación de los generadores en las centrales térmicas Enrique García y Pascuales II, ambas ubicadas en el sector de Pascuales, al norte de Guayaquil. Estas locaciones fueron seleccionadas estratégicamente por su cercanía a la red eléctrica y por contar con la infraestructura mínima necesaria para una operación eficiente y rápida.
La convocatoria internacional para el alquiler de estos equipos fue publicada esta semana, con fecha límite de recepción de propuestas hasta el 23 de mayo. Las condiciones técnicas son claras: los generadores deberán operar con diésel, mantener una disponibilidad mínima del 95% durante un periodo de 540 días, y estar conectados al sistema nacional mediante subestaciones elevadoras de 230 kilovoltios.
Pascuales II, por ejemplo, dispone de una hectárea de espacio con capacidad para albergar entre 80 y 136 MW; mientras que la central Enrique García puede manejar entre 80 y 180 MW en una superficie de 1,25 hectáreas. El combustible para operar las plantas provendrá directamente de la estación de almacenamiento de Petroecuador en la misma zona, garantizando suministro constante.
Esta decisión responde a los picos históricos de consumo registrados en los últimos meses, que según el Operador Nacional de Electricidad (Cenace), alcanzaron los 5.110 MW en mayo. El objetivo del Gobierno y de Celec es evitar racionamientos o apagones programados como los vividos en el pasado reciente.
El modelo de contratación se enmarca bajo el régimen especial por giro específico del negocio, un mecanismo legal que permite acelerar la adquisición de servicios estratégicos sin necesidad de largos procesos burocráticos. Este modelo ha sido aplicado anteriormente en proyectos de generación eléctrica flotante, como las barcazas que operaron temporalmente en el país.
No obstante, esta estrategia no está exenta de críticas. Expertos del sector advierten sobre el alto costo del diésel en comparación con otras fuentes como el fuel oil. Se calcula que el costo adicional de operación con diésel podría alcanzar los $514 millones durante los 18 meses de contrato, lo que representa una carga fiscal importante para el Estado.
A pesar de ello, las autoridades defienden la medida como necesaria y estratégica. “La prioridad es garantizar un suministro estable para todos los sectores productivos y residenciales del país”, señalaron desde el Ministerio de Energía. En paralelo, el gobierno continúa evaluando alternativas más sostenibles para reforzar la matriz energética a mediano plazo.
Con esta contratación, Ecuador da un paso clave para blindar su sistema eléctrico ante las amenazas climáticas y la creciente presión sobre la infraestructura energética, mientras continúa su transición hacia una matriz más diversificada y resiliente.